Con pasajes de buen fútbol y la jerarquía de varias de sus individualidades le ganó 3-1 a Independiente Rivadavia, un duro rival
River empieza a acomodarse, en la cancha y, como consecuencia directa, en las tablas. Lo retrasado que vendría que ni siquiera con la segunda victoria consecutiva en el ciclo de Leonardo Ponzio consiguió meterse entre los ocho que se clasificarán a los play-off. Pero está ahí, empieza a darle forma a un envion que debería depositarlo en ubicaciones más acordes con el plantel que tiene. Emerger del sótano que fue su arranque del Clausura -cuatro derrotas consecutivas- también lo lleva a escalar en la Tabla Anual, ya a dos puntos de Boca, uno de los parámetros ineludibles.
Vencer a un muy buen equipo como Independiente Rivadavia fue un valor extra para River, que hasta no hace mucho no daba garantías contra nadie. Volvió a marcar tres goles, como ante Banfield, y repitió actuaciones individualidades destacadas. En ambos partidos llevó la delantera en el resultado y sacó una ventaja de dos goles -en Banfield se redujo a uno- que, de algún modo, lo pone a cubierto de sustos y sufrimientos que no termina de erradicar. Porque tuvo un gran arranque de segundo tiempo, con paredes y combinaciones, y una seguidilla de situaciones de gol que pudo coronar con la definición de Galván, que tomó el rechace de Bolcato a un remate Almada. Era el 2-0, pero entre la dispersión propia y un Independiente Rivadavia que nunca se fue del partido, llegó el descuento de Arce de cabeza.
iver empieza a acomodarse, en la cancha y, como consecuencia directa, en las tablas. Lo retrasado que vendría que ni siquiera con la segunda victoria consecutiva en el ciclo de Leonardo Ponzio consiguió meterse entre los ocho que se clasificarán a los play-off. Pero está ahí, empieza a darle forma a un envion que debería depositarlo en ubicaciones más acordes con el plantel que tiene. Emerger del sótano que fue su arranque del Clausura -cuatro derrotas consecutivas- también lo lleva a escalar en la Tabla Anual, ya a dos puntos de Boca, uno de los parámetros ineludibles.
Vencer a un muy buen equipo como Independiente Rivadavia fue un valor extra para River, que hasta no hace mucho no daba garantías contra nadie. Volvió a marcar tres goles, como ante Banfield, y repitió actuaciones individualidades destacadas. En ambos partidos llevó la delantera en el resultado y sacó una ventaja de dos goles -en Banfield se redujo a uno- que, de algún modo, lo pone a cubierto de sustos y sufrimientos que no termina de erradicar. Porque tuvo un gran arranque de segundo tiempo, con paredes y combinaciones, y una seguidilla de situaciones de gol que pudo coronar con la definición de Galván, que tomó el rechace de Bolcato a un remate Almada. Era el 2-0, pero entre la dispersión propia y un Independiente Rivadavia que nunca se fue del partido, llegó el descuento de Arce de cabeza.



